El hábito de correr demasiado en París

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Estos días he estado en París por temas profesionales.

En París, como en la mayoría de las grandes ciudades, la gente suele correr. Como en la mayoría de las grandes ciudades, correr se ha convertido en un hábito, difícil de cambiar.

Muchas personas piensan que cambiar un hábito importante, es casi imposible.

¿Por qué cuesta tanto cambiar un hábito? ¿Cómo podemos cambiar hábitos de manera fácil y agradable?

Nuestros hábitos están fuertemente anclados en nuestro sistema nervioso. Son circuitos organizados  en redes y conexiones, fruto de experiencias y aprendizajes y reflejan nuestra adaptación al entorno y la respuesta a nuestras necesidades.

Repetir un hábito obsoleto, limita nuestras opciones. Por la repetición y automatismo, sentimos, pensamos y actuamos de la misma manera creyendo que es la mejor en cualquier situación.

Aunque nuestro cerebro ame las rutinas, saber adaptarnos a las diferentes exigencias del momento es importantísimo, para responder de forma adecuada y satisfacer nuestras expectativas.

Por ello necesitamos aprender, abrirnos a la novedad y escoger alternativas.

A veces lo que vivimos no corresponde a lo que queremos vivir y la causa de este embrollo es, que muchas veces, ignoramos cómo conseguirlo.

Una de las preguntas interesantes que podemos hacernos es para qué queremos cambiar un hábito. El para qué siempre es portador de sentido y dirección.

Volvamos al tema. Para cambiar un hábito, necesitamos cambiar el patrón de funcionamiento que lo sustenta. Nuestro mapa u organización mental, emocional y corporal y creernos capaces de hacerlo.

¿Piensa ahora en un hábito que te gustaría cambiar?

Escoge uno y reflexiona ¿Qué diferencia aportaría a tu vida, cambiar este hábito?

¿Dispondrías de más tiempo? ¿Trabajarías menos? ¿Podrías lidiar con el estrés? ¿Relacionarte más y mejor? ¿Preservar tu energía?

¿Cómo sería tu vida si pudieras implementar un nuevo hábito fácilmente?

Para reducir el nivel de estrés, es importante cambiar la percepción del estrés, sus causas y efectos. Si reaccionamos desde el miedo y la tensión sin fluidez, nos sentiremos impotentes ante cualquier situación que solicite nuestro compromiso u atención.

Coge un papel y escribe:

¿Cómo respondo al estrés a nivel mental, emocional o conductual?

Nuestra manera de reaccionar está inscrita en nuestro sistema nervioso a imagen de nuestra experiencia.

 Para responder de manera diferente y crear un nuevo hábito, en este caso respirar o acallar las emociones o pensamientos que alimentan el estrés, es importante que hagamos un nuevo aprendizaje no solo mental sino también corporal pues desde el cuerpo actuamos, sentimos, y  somatizamos emociones.

Recuperando una nueva organización más fluida de nuestros movimientos y una nueva sensación corporal, podemos remplazar el viejo circuito nervioso de tensión por uno nuevo más actualizado y eficiente.

 Para reforzar esa nueva conexión nerviosa podremos avanzar paso a paso, con repeticiones, sin exigencias y sin miedo a equivocarnos. Hacer pequeñas acciones nos permite poco a poco familiarizarnos con nuestra nueva conducta e ir ganando habilidades. Dicho en otras palabras, refuerza la nueva conexión nerviosa aún debilitada por ser novedosa.

Una vez hayamos conseguido pequeñas metas, podemos recompensarnos.

Finalmente cambiar un hábito es una cuestión de decisión y de ejercitar nuestro sistema nervioso al aprendizaje. Decide, aprende e implementa. Por seguro que verás cambios en tu vida.

Susana Ramón

www.inpuls.es

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