La capacidad de autodirigirse

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La dirección que tomar

 

Es útil de tener una dirección clara, si queremos ir hacia algún sitio.

En Alicia en el país de las maravillas, Alicia se siente perdida y frente a una encrucijada de caminos, le pregunta a un gato en la rama de un árbol, que camino debe tomar.

El gato le dice ¿“A dónde vas, Alicia?” y Alicia le responde: “No sé muy bien a donde voy”.

Frente a tal respuesta, el gato le dice: “Entonces, no importa que camino cojas, si no sabes muy bien a dónde vas”.

Saber dirigir nuestra vida tomando la dirección adecuada es una habilidad esencial para nuestra realización personal.

Si elegimos varios caminos y direcciones diferentes, nos será difícil llegar a nuestro destino.

De nuestros aprendizajes, intenciones, inquietudes y de la capacidad en saber elegir, dependerá la dirección crucial que queremos tomar, de todas aquellas que se nos presentan.

¿Sabemos cuáles de esas direcciones son esenciales para nuestro desarrollo?

¿Cuáles son las más importantes para nuestra vida?

Si sabemos responder, crecemos de manera exponencial.

 

Los hábitos nos dirigen

 

Todos tenemos la capacidad de dirigir nuestra vida pero, los hábitos, en gran parte, deciden hacia donde.

Los hábitos y creencias aprendidas, influyen fundamentalmente en nuestras decisiones y elecciones.

Aunque tomemos decisiones conscientes y voluntarias, nuestra manera habitual de hacer, se impondrá hasta que no decidamos lo contrario e invirtamos el proceso.

No es que el poder de decisión sea débil, sino que nuestros hábitos nos condicionan de tal manera, que a menudo, obstaculizan nuestras buenas intenciones.

Si tomamos consciencia de ello, podremos redirigir nuestra vida con mayor libertad y control.

 

La libertad frente a nuestros hábitos

 

El método Feldenkrais™ es un enfoque que permite adquirir más claridad sobre aquellos hábitos que nos impiden ser más libres, flexibles y coherentes.

Es un método fantástico, para desarrollar más presencia y atención, condiciones indispensables para vivir de manera más centrada.

El alumno, desarrolla experiencias que le facilitaran nuevos aprendizajes y aportarán grandes diferencias en su manera de hacer, sentir, pensar.

Más toma de conciencia, más movilidad, más confort y la habilidad de sentarse, girarse o empujarse desde el suelo.

¿Qué experiencia tengo al moverme?

¿Qué siento al corporeizar mi intención?

¿Qué beneficios obtengo?

¿Qué resultados constato en mi vida?

 

Experimentar el cuerpo o corporizar

 

Si observamos nuestra respiración, empezamos a tener una experiencia de corporización, no solo del acto físico sino de lo que representa, la experiencia de respirar.

Al actuar con consciencia, nos extraemos del proceso automatizado y notamos como la respiración, actúa en nosotros.

Desarrollamos la habilidad de decidir si queremos respirar de manera habitual o hacerlo con mayor funcionalidad.

Visto desde una perspectiva más amplia, este aprendizaje, aporta un nuevo estilo de vida, que permitirá al alumno generar bienestar y crecimiento.

Por este fin, los profesionales del método, podemos preguntarnos, qué experiencia de corporización, queremos que obtengan nuestros alumnos.

No olvidemos de todas formas, que, el hábito de dirigirnos hacia lo conocido es muy fuerte y condicionado.

Hasta que no decidamos lo contrario y “ablandemos” nuestros hábitos,  nos dirigiremos siempre hacia  lo conocido.

 

Hábitos y organización corporal

 

Este habito de dirigirse de manera inconsciente hacia lo conocido, está estrechamente  ligado a la organización corporal, es decir a la postura.

El vínculo también es evidente entre la percepción de libertad del movimiento y la libertad de saberse orientar y dirigir.

Saber dónde vamos y dejarnos guiar por esa intención es un gran beneficio para el sistema nervioso, que sabe dirigirse, cuando la dirección es clara.

Cuando nos movemos con consciencia creamos las condiciones para aflojar nuestros hábitos, desanclarlos y aprender otros nuevos. Cuando logramos esto, aclaramos nuestra intención y podemos conducir nuestra vida en una nueva dirección.

 

Vivir el momento presente

 

El cuerpo es una puerta al momento presente. Un alternativa a la proyección hacia el futuro o al apego al recuerdo, como tan bien saben hacer nuestros pensamientos o emociones.  

Si queremos más dirección y enfoque, podemos tener más confianza en el momento presente a través de nuestro cuerpo y generar a través de la dimensión física, presencia e intencionalidad.

 

Susana Ramón

¿Deseas aprender a dirigir tu vida tal como deseas? Contáctanos escribiendo a info@metodofeldenkrais.com

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