La consciencia esquelética, moverse con placer

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Sentir el movimiento

 

¿Qué sientes cuando te mueves?  

¿Qué es lo que más aflora a tu consciencia? ¿El dolor? ¿La sensación de sobre esfuerzo muscular? ¿La sensación de estar limitado?

¿O más bien te sientes ligero, flexible y en armonía con tus movimientos?

 

En general, somos poco conscientes de nuestra manera de movernos porque funcionamos por automatismos que se convierten en hábitos. Solo nos extraemos de ellos,  cuando algo nos preocupa o duele.

 

¿Cómo evitar que esos automatismos, nos desgasten?

 

Piensa un momento cual sería tu automatismo o hábito más potente a nivel de tu movimiento. ¿Una forma de sentarte o actuar, una postura o manera de poner el cuerpo, de sentirlo, que se repite continuamente sin que puedas cambiarla?

Moverse con placer y flexibilidad es el resultado de una acción conjunta y eficaz entre músculos, huesos y sistema nervioso.

 

Pensamos que los músculos nos mantienen erguidos, eso no es exactamente así.

Si bien los músculos de postura asumen una función autorreguladora de la gravedad, los músculos en general están diseñados para movernos.

Cuando los músculos se contraen en demasía, por tensiones ajenas a su función: tensión nerviosa, emocional, estrés, empiezan los problemas.

 

Cuando éramos niños tensamos nuestros músculos por miedo, rabia o tristeza, formando corazas de tensión para aguantar esa emoción. Congelamos esa emoción, sin expresarla y dejamos que los músculos fijaran partes de nuestro cuerpo.

A medida que pasaba el tiempo, los músculos adoptaron formas diferentes a las suyas propias.

Al estar continuamente contraídos sin posibilidad de recuperar su elasticidad natural, empezaron a deformarse y deformar las estructuras vecinas, articulaciones, ligamentos, tendones y huesos,  asumiendo una función de sostén, que no era la suya propia.

Dimos a los músculos el rol de sostén  de esas partes disfuncionales de nosotros mismos.

 

Cuando el músculo tiene mucho tono, se contrae acortándose y tirando del hueso a través de los tendones y fascias. La forma de nuestro esqueleto varia y las articulaciones se descompensan creando un espacio diferente entre todos los elementos adyacentes. La potencia muscular desvía la estructura ósea y con ella, las fuerzas del movimiento que transitan a través de los huesos. Se crean caminos menos adecuados, para las fuerzas de propulsión del movimiento.

 

Los músculos están para movernos y los huesos para sostenernos

 

Tomar consciencia de nuestra estructura ósea es un camino poderoso para aliviar la sensación de esfuerzo y aligerar nuestros movimientos.

 

Cuando nos movemos siendo conscientes de nuestros huesos, nos liberamos del esfuerzo muscular y recordamos a nuestro sistema nervioso su habilidad para reconducir una buena manera de hacer. Movernos bien, forma parte de nuestras competencias innatas. Si no lo hacemos es porque hemos aprendido hábitos que nos han desviado de esa habilidad.

 

La conciencia esquelética es una de las más profundas de nuestro cuerpo y nos ayuda a ser conscientes de nuestra estructura de soporte, la que nos sostiene.  

Cuando tomamos consciencia de nuestros huesos podemos dejar de aguantar con los músculos, cuya función repito es la de movernos en el espacio y no de sostenernos.

Pensando en el hueso, dejamos de focalizar en la tensión muscular que de todas formas se disolverá cuando se relaje la presión sobre el esqueleto y este se reorganice y alinee de nuevo.

 

Aprender a sostenernos

 

Si queremos recupera nuestra capacidad de movernos con eficiencia y sin dolor, es importante que recuperemos la habilidad esquelética de sostén y transmisión de las fuerzas frente a la gravedad.

La calidad del sistema óseo no es solo de dureza. En su interior todo un universo celular crea y transforma la materia generando los glóbulos rojos (sobre todo en la infancia)

El hueso, tiene, aunque no lo parezca,  una cualidad plástica y elástica.

 

Para que puedas notar esa conciencia esquelética te voy a proponer algunos movimientos.

 

  • Cierra los ojos y siente todos los puntos de contacto en la silla o en el suelo. Empieza a sentir más allá del músculo, la sensación de contacto de los huesos en el suelo o en la silla.

  • Imagina y siente las formas de tus huesos, de la cadera de la pelvis, de la columna, de los hombros. Déjate sorprender por esa sensación distinta  a la muscular.

  • Empieza a subir tu hombro derecho y pon atención en lo que haces. Nota cuales son las estructuras o huesos que se implican en el movimiento, la clavícula, el omóplato, las cervicales.

  • Ahora, mueve tu hombro hacia abajo y esta vez siente si hay otras partes de ti mismo/a que participan en el movimiento: las costillas, el esternón. También aparecerán nuevas direcciones en el espacio, la clavícula irá hacia arriba o hacia abajo.

  • ¿Cómo definirías la experiencia de mover tu hombro?

  • Lleva varias veces tu hombro hacia a delante y luego hacia a tras notando cada vez con más precisión, las diferencias.

  • Y para finalizar empieza a hacer círculos con tu hombro.

  • ¿Qué calidad notas en tu movimiento? ¿Menos muscular y más ósea? Los huesos por su densidad, nos aportan mayor sensación de conexión, contacto y peso.

 

Prueba este movimiento todos los días, en casa, en tu oficina y siente las diferencias.

Te aseguro que tu vida, movimiento y acción cambiarán.

 

Mi propuesta para que puedas vivir una vida placentera, consciente y en la que el placer de moverte y actuar pueda ser tu gran aliado

 

Porque deseo que expandas tu bienestar y vivas más consciencia, inicio este mes de Febrero, los sábados somáticos, una serie de talleres de enfoque de conciencia corporal y movimiento, que te ayudará a acallar tu mente, centrarte, conectar con tu verdadera capacidad y vivir el momento presente de manera que te sientas más seguro/a, merecedor/a y confiado/a.

 

Este ciclo destinado al bienestar y consciencia corporal está diseñado para que vives con el mayor bienestar posible y elimines definitivamente todo tipo de tensión. Influye enormemente en la manera en como controlas tu mente y te autogestionas frente a momentos de tensión, esfuerzo o dificultad y está diseñad, para que goces de tu vida cotidiana.

 

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MOVERSE SIN ESFUERZO. LA CONSCIENCIA ESQUELÉTICA EL 2/02/2019

 

 

 

 

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