La salud emocional entre lo urgente y lo importante

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Distinguir entre urgente e importante es algo esencial en el mundo profesional.

Permite un mejor autoliderazgo y una mayor gestión de nuestras prioridades.

A muchas personas, les cuesta hacer esta distinción y aunque sepan diferenciar, no logran priorizar.

Pierden su tiempo gestionando urgencias y olvidan ocuparse de aquellos asuntos que realmente marcarían una gran diferencia en sus vidas.

¿Tenemos el reflejo de discernir entre lo urgente y lo importante?

Si nos entrenamos, nuestra salud emocional y física mejorará pues la gestión del tiempo y de las prioridades son factores esenciales para la gestión del estrés y, si logramos gestionar lo que es prioritario y lo que no, nos ahorraremos una gran dosis de estrés.

¿Qué es urgente y que es importante?

La urgencia representa una situación (o acción) que hay que saldar de inmediato. No se puede demorar y es a menudo imprevisible. La afrontamos con arrebato, generando arranques de productividad poco efectivos para alcanzar nuestros objetivos.

Mientras que, enfocar lo importante, nos pide reflexión y proactividad, lo urgente nos incita a la reactividad, es decir a una acción poco productiva en términos de calidad y resultados.

En cuanto a las repercusiones en nuestra conducta, tenemos mayor autonomía cuando nos ocupamos de lo importante, pues lo importante representa una meta a conseguir, un objetivo con fuerte valor añadido, que nos propulsará hacia el éxito, ya sea en nuestra carrera profesional o vida personal.

Mientras que lo urgente responde a situaciones externas, lo importante responde a una determinación interna. Es consentido y decidido desde nuestra interioridad. Tenemos un mayor control sobre la situación y somos más efectivos al plantear soluciones.

En cuanto al control del tiempo, cuando gestionamos las tareas importantes, generamos una mayor decisión de utilizar el tiempo de manera más efectiva hacia el estado deseado, mientras que si respondemos a lo urgente estaremos continuamente sometidos a demandas de nuestro entorno, la mayor parte de las veces sin fuerte valor añadido para lo que queremos conseguir.

No es que lo urgente no tenga su importancia (paradójico) pero si puede, si siempre lo priorizamos, nublar nuestra visión e impedirnos ver lo que realmente es esencial, generando estados internos de estrés y confusión.

Y por último, plantear y realizar lo que es importante, nos generará una mayor alegría y buen humor, mayor satisfacción, mientras que lograr finalizar tareas urgentes o responder a ellas con frecuencia, causará estrés y frustración. La sensación de no “llegar a tiempo” puede estresarnos o paralizarnos hasta que no consigamos ejecutar nuestra acción.

Vemos la importancia de saber lo que ponemos en la columna de lo urgente o de lo importante, para una mayor productividad y salud emocional. El estrés aparece cuando no tenemos ningún control sobre las prioridades y nos dejamos sumergir continuamente por la urgencia.

¿Y cómo hacer?

Para evitar esta situación, un tiempo de reflexión es necesario para saber cómo guiar nuestras acciones y utilizar nuestro tiempo de manera óptima y satisfactoria.

La matriz de Eisenhower o Covey es una buena herramienta para ejercitarse a diferenciar lo importante de lo urgente y poder así trabajar con mayor productividad y a la vez incrementar la calidad de vida.

 

Susana Ramón

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