Las 5 claves para gestionar el cambio con bienestar

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Dirigir una empresa, trabajar o simplemente vivir con calidad,  pide una cierta creatividad afín de generar posibilidades, ahí donde parece que no existan.

El entorno puede ser imprevisible y variable y las exigencias importantes.

La búsqueda continua de soluciones, para hacer crecer el negocio o desarrollarse profesionalmente, puede, si no se gestiona debidamente, perjudicar la salud y afectar la calidad de vida, provocando inquietud y estrés.

Es evidente que el delegar, contar con un equipo y diversificar las tareas, ayuda a actuar con tranquilidad, pero también es obvio que puede ser fuente de preocupación.

Todo dependerá del talante del empresario y de su habilidad para gestionar los imprevistos, el cambio y la novedad.

¿Cómo gestionar el cambio para que no afecte a la salud?

Gestionar el cambio supone tener habilidades para encontrar las soluciones adecuadas a las nuevas situaciones que se presentan. En otras palabras, significa ser creativo y saber acceder a sus recursos y potencial.

Una de las claves para facilitar la gestión de cambios e imprevistos, es la de ser resolutivo en la toma de decisiones.

Pero hay otras claves que si las desarrollamos, permiten potenciar la creatividad en la medida en que permiten generar opciones para la gestión diaria profesional.

Esas claves son:

CONFIAR. Confiar en que seremos capaces de resolver cualquier tipo de problema que se nos presente es un buen antídoto a la incertidumbre frente al cambio. La confianza abre la puerta a nuevos recursos y nos aporta la seguridad de resolver situaciones que desde otra perspectiva parecerían estancadas.

REVISAR CREENCIAS. Apoyarnos en creencias que consideramos definitivas, es un arma a doble filo. En su parte positiva, las creencias nos proporcionan fundamentos. Pero en la medida en que guían conductas y actitudes, que no se amoldan al entorno, no podremos progresar y utilizar a nuestro beneficio las oportunidades que se nos presentan.

Podríamos preguntarnos, qué creencias nos están limitando en nuestras metas y objetivos.

BUSCAR COHERENCIA. No es siempre fácil hilar la coherencia en todo lo que uno emprende. Para ser coherentes es importante que las acciones que llevamos a cabo profesionalmente, se retroalimenten y apunten hacia un mismo objetivo.

Y sobre todo, poder sentirse identificados/as con ellas.

SER CLAROS EN SUS OBJETIVOS. Determinar objetivos que nos ayuden a enfocar nuestra acción es de gran rigor sino queremos perdernos y confundirnos en un sinfín de tareas cotidianas. Los objetivos SMART, específicos, medibles, alcanzables, realizables y posicionados en el tiempo permiten no desperdiciar energías cuando las cosas no van siempre en la situación deseada y ayudarnos a focalizar la atención para no dispersarse.

CUIDARSE. Aunque parezca mentira el cuidado de uno mismo es crucial para adoptar un funcionamiento óptimo y enfrentar imprevistos.

Dormir poco, trabajar hasta altas horas, comer fuera de horarios o mal, sobrecargarse de responsabilidades, merman nuestra vitalidad insidiosamente, restando placer y eficiencia a nuestra actividad.

Nuestro capital energético necesita funcionar bien para lidiar con los consiguientes desafíos del entorno.

La gestión del cambio supone creatividad y perspicacia, para liberar ideas y aportar soluciones nuevas a los retos cotidianos preservando, salud y bienestar.

Si queremos concretizar un mayor bienestar, podemos elegir alguna de las claves citadas y aplicarla durante un cierto tiempo, una semana por ejemplo.

Si mejora nuestro bienestar cotidiano de empresario, profesional, emprendedor o particular que busca mejorar su calidad de vida,  es que se está haciendo un paso importante, hacia el aprendizaje de la gestión personal y profesional del cambio.

 

Susana Ramón

 

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