Las actitudes del cuerpo y la felicidad

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¿Qué nos impide sentirnos completamente satisfechos?

¿Te has planteado alguna vez lo que realmente deseas? ¿Porque a veces, es tan difícil descubrir lo que realmente nos apasiona?

Muchos de nosotros vivimos vidas de las cuales no estamos completamente satisfechos.

Querríamos conseguir esto u aquello, pero cargamos con frenos internos que obstaculizan nuestros logros.

¿Cómo podemos deshacernos de estos frenos o miedos que impiden progresar?

Estos miedos son conflictos expresados en el cuerpo que merman nuestra vitalidad y se vinculan a emociones contradictorias. Son la expresión de un conflicto entre aquello que realmente deseamos y lo que no nos permitimos, por miedo al fracaso, a ser juzgados, a no ser valorados o a otros motivos insospechados. Tienen su expresión concreta en nuestro sistema nervioso a modo de conexiones obsoletas que fueron útiles en su momento pero ya dejaron de serlo.

¿Te has preguntado alguna vez que podrías realizar si pudieras liberarte de los miedos o emociones negativas que impiden que hagas aquello que más deseas?

¿Cómo te sentirías en tu cuerpo? ¿Qué postura adoptarías?

Nuestros movimientos y posturas son el reflejo de nuestras actitudes. Por su conexión son el sistema nervioso, son sustento de nuestros pensamientos, sensaciones y emociones y dan forma a su expresión. En las etapas de desarrollo motor de la infancia, el niño aprende primero el control muscular, antes de expresar cualquier tipo de pensamiento a través del lenguaje. Podríamos decir que su primer lenguaje será de tipo instintivo, emocional, apoyado por su desarrollo corporal. Progresivamente adquirirá habilidades para emitir sonidos, diferenciarse en la expresión de sus emociones, pensamientos y abstracciones.

Las tensiones musculares son a menudo profundas corazas inconscientes. Forjadas de manera instintiva en nuestra infancia, quitan espontaneidad a nuestros movimientos y  determinan nuestras conductas y acciones.

¿Qué papel juega el cuerpo en el cambio de actitud y conducta?

Las teorías sobre el funcionamiento cerebral del siglo XX, apoyan la idea de que la conducta no se produce en un lugar concreto del cerebro, sino que depende de muchas áreas cerebrales (médula espinal, el cerebro posterior, medio, el diencéfalo, los ganglios basales y la corteza).

Esta interconexión de las funciones cerebrales nos ayuda a comprender que el conjunto cuerpo-mente, funciona como un todo indivisible y que cualquier cambio sustancial puede ser abordado desde el cuerpo o desde la mente. Tomando el cuerpo y su registro somático como referente del cambio, podremos con consciencia, influenciar nuestros pensamientos, y emociones para adquirir nuevas actitudes y conductas.

El cambio será más determinante enfocado en su totalidad, globalmente, sin menospreciar elementos poco conscientes.

El éxito y la felicidad son cuestión de actitud y existe una postura de éxito, cuando encontramos la fluidez necesaria a favor de un mejor futuro. La mayoría de las veces obviamos (o damos manotazos) a nuestros deseos considerándolos inalcanzables.

Pero, ¿qué pasaría si cambiáramos de perspectiva viendo posible aquello que parece imposible?

Pautas que ayudan a crear un nuevo escenario para realizarnos.  

Equilibrio. Recuperar el equilibrio y la fluidez, reduciendo las tensiones que oprimen nuestro cuerpo. Las tensiones no son solo mecánicas. Tienen su expresión somática, es decir  vivencial, emocional. Lo creamos o no, el impacto psicosomático es más poderoso de lo que pensamos. Una  realidad desconocida pero cada vez más reconocida por expertos de diversa índole. Sin conflictos ni tensiones inútiles, nos será más fácil identificar lo que queremos.

Motivo. Buscar lo que nos gusta, nos motiva. ¿Qué actitud cambiar o que novedad aportar en lo que ya sabemos hacer para ofrecer más calidad y disfrutar de lo que hacemos?

Foco. Alinearnos con nuestros deseos o metas.  Si nos alineamos, es decir encontramos foco y lo mantenemos, nuestra acción será más coordinada,  sensible, fácil y amplia. A través de nuestro cuerpo en movimiento podemos recuperar una sensación más centrada de nosotros mismos,  identificando prioridades para tomar decisiones.

Visión. Expandir nuestra visión. Buscar un propósito y un sentido a nuestras acciones, abrirá nuestro campo de acción y evitara el estancamiento.

Confianza. La confianza es el punto de partida hacia cualquier acción exitosa.

Estrategias. Renovar nuestras estrategias. Muchas frustraciones vienen del hecho que aplicamos las mismas estrategias, aun cuando deseamos un cambio. Podemos preguntarnos ¿Qué nuevas estrategias necesito para obtener mejores resultados?

Pregúntate

¿Cómo sería tu día a día si lograrás deshacerte de tus frenos interiores?

¿Qué podrías realizar de manera enfocada y fácil?

¿Qué obtendrías?

Te animo a que lo escribas en un papel.

Susana Ramón

 

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