Nuestros hábitos nos dirigen o como pasar de la tensión a la distensión (con el Método Feldenkrais™)

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 ¿Es fácil cambiar de actitud?

En uno de mis cursos, una persona me pregunto cómo hacer para pasar de un estado de bloqueo neuromuscular a un estado de relajación.

 

Frente a sus alumnos, que a menudo se bloqueaban frente a diferentes retos, esa persona se preguntaba cómo ayudarlos a pasar de un estado de tensión, a un estado de relajación.

 

A priori,  cambiar de actitud, practicando algunas técnicas de relajación, podría parecer fácil,  pero si miramos con más detalles, vemos que no lo es.

 

Nuestros hábitos nos dirigen

Nuestros hábitos nos dirigen. Los patrones y pautas aprendidos son circuitos neuronales establecidos que se activan y se repiten. Nuestra manera de caminar, hablar o sentarnos responde a estos circuitos ya aprendidos a lo largo de nuestra historia personal.

 

Si nuestra tendencia es bloquearnos al menor contratiempo y solo ver problemas ahí donde podríamos ver soluciones, continuaremos haciéndolo, mientras no aprendamos a hacer lo contrario, es decir tener una actitud y “actura” más flexible.

 

El término “actura” fue declarado por Feldenkrais para expresar una postura sentida y viva, modificable y dinámica.

 

Si esta conducta “neuronal” nos crea sufrimiento, hacerla perdurar es derrochar la energía que podríamos invertir en otras acciones.

 

¿Cómo dejar entonces de repetir conductas estereotipadas que solo nos producen dolor?

 

¿Cómo alejarnos de comportamientos rutinarios e ir más allá del dolor?

 

Si fuera tan fácil todos tendríamos la respuesta.

 

El reto de integrar un nuevo aprendizaje, supone que rechacemos o dejemos de priorizar el aprendizaje anterior.

 

La presencia al movimiento, una ventana abierta a nuestra realidad personal. 

Una de las llaves para conseguir romper con hábitos ineficientes y obsoletos,  es poder cultivar la presencia a sí mismo, como una ventana abierta a nuestra realidad personal. 

 

¿Qué calidad de presencia deseamos para con nosotros mismos, para no caer en conductas repetitivas?

 

Pasar de la falta de confort al confort requiere ese tipo de atención y también una aceptación de las zonas donde nos sentimos confort.

 

Conectar con nuestra manera de organizarnos corporalmente, a través de nuestras sensaciones nos ayuda a identificar como corporizamos nuestra propia realidad, nuestra intención y en que podemos mejorar.

 

¿Creamos comodidad o incomodidad al movernos?

¿Sabemos dirigir nuestros movimientos para convertir nuestra intención en acción o por el contrario nos complicamos la existencia con motivos contradictorios?

¿Que expresa nuestra respiración?

¿Que expresa nuestro movimiento?

¿A dónde va nuestra atención, cuando notamos el cuerpo?

¿Sabemos actuar de manera eficiente o ponemos demasiado esfuerzo en cualquier acción?

La presencia o la atención al movimiento, es poder reconocer nuestras sensaciones, emociones, pensamientos y acciones.

 

Reducir los automatismos

La toma de consciencia nos ayuda a transformar el estado corporal y con ello nuestras rutinas obsoletas (¡hay rutinas muy buenas!) mejorando nuestras acciones, actitud e interacción con el entorno.

 

El Metodo Feldenkrais™ permite considerar el cuerpo como una puerta al momento presente y a través de la atención al movimiento lúdico, poder reducir y eliminar la repetición, la rigidez y el bloqueo tanto físico como mental.

 

Con más consciencia mayores posibilidades de acción, pues dejamos de comportarnos, basados en nuestros propios automatismos.

Desarrollar la presencia cuesta poco y es beneficioso para la salud mental, emocional y física.

 

Con rutinas cotidianas podemos conseguirlo.

 

Veamos algunas de ellas:

Observar la respiración en casa o en el trabajo.

Sentir los pies o la espalda cuando se anda, se hace ejercicio o se trabaja.

Sentarse variando la postura e introduciendo movimiento.

Notar la estabilidad de los pies en el suelo, de las caderas, o de la pelvis.

 

Afianzando estas rutinas podemos desarrollar la atención y la presencia, cualidades que sin duda nos permitirán conocernos mejor.

 

A través del movimiento aumentamos, nuestro grado de control y autoconciencia

 

El milagro de la autorregulacion

¿Qué nos importa de verdad en la atención al movimiento?

 

El hecho de tener un mayor control sobre nuestras acciones y poder manejar mejor, con mayor autorregulación las situaciones de desafío.

 

Susana Ramón

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