Objetivos, expansión y zona de confort

Año nuevo, vida nueva, el viejo refrán popular lo dice, cambiamos de año, cambiamos de vida. ¿Porque todos queremos echar por la borda lo viejo y renovarnos por completo cuando cambia el año? Todo comienzo conlleva nuevos anhelos. Con el año nuevo fijamos objetivos, definimos deseos y proyectamos decisiones. Conseguir situaciones importantes para nuestra vida, significa expandir nuestra visión y vernos como personas poseedoras de esa nueva realidad. Proyectamos decisiones a 12 meses vista e impulsamos un proceso de cambio que nos guiara hacia una mejor salud, nuevas relaciones, pareja, una más sólida situación financiera.

Para la consecución de nuestros deseos es importante salir de una cierta zona de confort en la que habitamos cómodamente, pues en ella, repetimos viejos patrones y rutinas que nos conducirán hacia los mismos resultados de siempre. Las mismas rutinas conducen a los mismos resultados. Si nos dejamos guiar siempre por las mismas actitudes, controlaremos la situación pero careceremos de nuevas perspectivas a menudo más eficaces o eficientes que las conocidas. Salir de un patrón obsoleto significa movernos, mover actitudes, creencias y maneras de pensar y actuar.

Bien es sabido que la zona de confort es lo que nos asegura perennidad y dominio. Comodidad rutinaria para nuestro ordenador principal, el cerebro que sabe reconocer lo útil y fácil. Pero la otra cara de la moneda es, que a menudo, este proceder rutinario obstaculiza el cambio. Por  miedo a lo desconocido despistamos nuestro avance, hacia aquello que supondría una nueva realidad.

Sin retos no hay cambio. ¿Cómo salir entonces de esa llamada zona de confort para una expansión saludable de nuestra vida?

Una de las primeras cosas a considerar y revisar son nuestras creencias. Las creencias son supuestos que fundamentan y dirigen nuestras percepciones, actitudes, comportamientos pensamientos y acciones. Las creencias positivas favorecen la expansión, las limitantes, la obstaculizan. Revisitemos en alguna parte de nosotros mismos, nuestra vocecita interior cuyo dictado determina aquello que es posible o imposible y actuemos en consecuencia para cambiar las creencias que supondrían un límite para nuestro avance

Otro tema a tener en cuenta, sería la autenticidad en nuestros valores los cuales, una vez rescatados pueden alinearse con nuestros objetivos. Difícilmente conseguiremos un trabajo o un éxito profesional o personal, si por aquello por lo que estamos postulando no corresponde a lo que realmente deseamos. En el fondo siempre cojearemos por falta de coherencia. La coherencia supone una cierta humildad en el qué, cómo y para qué queremos lograr algo. Necesitamos acciones y esfuerzos a realizar lejos de quimeras improductivas. Por ello revisar nuestras motivaciones y prioridades profundas es una ayuda a la consecución de nuestros deseos más profundos.

Sin una motivación bien asentada, cualquier plan que tengamos hará aguas. La motivación es el impulso, la fuerza que avanza sin detenerse, salvando los posibles obstáculos que puedan aparecer en el camino. Sin motivación difícil de alcanzar un éxito, un sueño. Le acompaña la emoción positiva del que cree en sus logros.

Y por último, para concretar es importante tener ese tipo de claridad en nuestros propósitos y en las acciones a implementar para alcanzarlos.

Difícil es mejorar nuestra situación financiera si malgastamos el dinero. Hacer vida social sino encontramos otras personas o simplemente adelgazar si continuamos comiendo como glotones.  El cerebro conoce y ama las rutinas por lo que las conserva. Salir de la zona de confort significa expandirnos y preguntarnos si podemos abrirnos a la novedad, descubrir o explorar nuevos caminos y derroteros,  crear. Para conseguir resultados nuevos, necesitamos acciones nuevas o hacer las acciones de siempre de manera diferente, renovando creencias, percepciones, actitudes y comportamientos. Solo así iremos expandiendo con mayor exactitud, el cauto resguardo de nuestra zona de confort para crear la vida que queremos.

Y para todos aquellos que aún no hayan logrado sus objetivos pasados, ¡resta determinarse para conseguirlos en este año que comienza!

¡Feliz Año 2016!

Susana Ramon

www.inpuls.es

 

 

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