¿Son nuestras creencias tan poderosas como pensamos? Creencias y motivación

Las creencias son postulados sobre los cuales nos apoyamos para leer la realidad. Dirigen nuestras vidas de manera inconsciente pues configuran parte de nuestro mapa mental.

Existen las creencias limitantes del tipo: “no estoy en condiciones”, “no lo conseguiré”, “eso no es para mí”, “no sirve de nada”. Estas creencias limitantes, tienen un efecto devastador sobre nuestra capacidad de proyectarnos hacia una nueva visión de nosotros mismos o simplemente adoptar nuevos comportamientos diferentes a los que ya conocemos. Limitan nuestra visión de un futuro mejor, pues no dan cabida a la posibilidad ni siquiera de imaginarlo. Merman el impulso, la motivación, la capacidad de acción y reacción.

Por el contrario, las creencias potenciadoras tienen la fuerza de conducirnos ahí donde queremos ir. Se expresan de tal manera que permiten una proyección clara y enfocada de lo que deseamos conseguir. Expresiones del tipo: “lo conseguiré” “querer es poder” y tantas otras más, de nuestro lenguaje usual reflejan la magnitud de expresión de estas creencias, que al contrario de las limitantes, permiten al individuo propulsarse en la acción, con decisión y energía.

Dalton, Hoyle & Watts, describe la motivación como un estímulo emocional que nos hace actuar. Es el deseo que se siente por mejorar, crear, realizar trabajos o acciones positivas en nuestra vida.  Es una fuerza interior que nos hace actuar para poder luchar y tratar de alcanzar aquello que más nos interesa. Es una condición dentro del individuo que se considera como una necesidad hacia un incentivo o meta.

Estar motivado es sentir el impulso o deseo de llegar a un objetivo sea cual fuere. La motivación es intrínseca, es una energía interna dirigido hacia la realización de un objetivo, aunque puede ser “incentivada” por factores externos. Nos sentimos motivados a decidir, trabajar, dejar de fumar, abrir nuevas perspectivas, encontrar pareja, cambiar de trabajo, reciclarnos.  Y la motivación siempre se acompaña de superación. Es una fuente de energía para superar nuestros límites y producir más calidad en todo lo que hacemos.

¿Pero qué tenemos que superar?

El conflicto se crea cuando nuestras creencias obstaculizan cualquier impulso hacia nuestras metas. Para sentirnos motivados es importante la necesidad de satisfacer una meta, algo externo a nosotros mismos hacia dónde dirigir nuestras acciones.  Nuestra necesidad va acompañada de una cierta tensión hacia ese logro lo cual permite focalizar nuestros comportamientos y acciones.

La tenue vitalidad de nuestras creencias limitantes, que ponen en duda el bien fundado de nuestras necesidades, arrasa con lo que encuentra y en el caso de la motivación con la capacidad enérgica de decidir y actuar.

Un capitán no llega a buen puerto con una tibia decisión y creará confusión en la orientación del navío si las condiciones no son favorables.

Por ello podemos concluir, que cualquier tipo de creencia limitante como fundamento de nuestro pensamiento y acción,  obstaculizará nuestra motivación con la debida tensión que la acompaña.

Desde el proceso del coaching, analizar una creencia limitante es visitar sus orígenes y fundamentos, para ponerla en cuestión y finalmente sustituirla por una creencia potenciadora. La elección de abandonar una creencia que no sirve nuestros intereses de expansión o crecimiento, favorece la aparición de recursos insospechados hacia una vida más fructífera y empoderada.

Susana Ramon

www.inpuls.es

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *